El siglo XVIII en el Valle de Aconcagua inicia con un proceso de incremento económico, poblacional y de infraestructura. Es la época de mayor desarrollo agrícola y minero de la colonia; mejoran las vías de comunicación con el resto del territorio y con las provincias transcordilleranas; se notan considerables aumentos de las cifras del comercio; así como la proliferación y crecimiento de caseríos rurales.
La necesidad de fundar ciudades surge precisamente por la dispersión de la población en el campo, tanto en haciendas como el aldehuelas a la orilla de caminos, que no permitía controlar el poder colonial, ni se podía evangelizar a la sociedad (ni educar a su elite). Fue así como en el marco de la reformas borbónicas, que pretenden modernizar el gobierno colonial en América, se emprende como una de estas políticas la fundación de ciudades.
La fundación de San Felipe, se produjo el 3 de agosto de 1740 por acción y visita del Gobernador de Chile José Antonio Manso de Velasco. Un extracto del acta de fundación de San Felipe El Real ver así:
"En este valle de Aconcagua y convento de Santa Rosa de Viterbo, para mayor
gloria de Dios, y su bendita Madre, yo, don José Manso de Velasco, Gobernador y
Capitán General del Reino de Chile, en nombre y por mandato de su Majestad don Felipe,
quinto de este nombre, y mi rey y Señor Natural, ordeno y mando que se funde en este
valle de Aconcagua, un pueblo de españoles, que se nombrará San Felipe El Real, en los
terrenos que ha prometido donar perpetuamente en la riveras del norte de dicho río, el
Maestre de Campo don Andrés de Toro Hidalgo…" (Cruz Adler, 1950).
Siguiendo el patrón urbano hasta entonces, el de una cuadrícula de manzanas homogéneo, conocido como damero (por su similitud a un tablero de damas), se dispuso la repartición de los solares alrededor de la Plaza de Armas. Los solares al costado de la plaza se debían destinar a casa de ayuntamiento, del corregidor, cárcel e iglesia parroquial. Y los restantes para los vecinos más importantes según orden social jerárquico. De este modo quedó fundada la nueva Villa, y años más tarde, en 1770, se le otorga el título de ciudad bajo el reinado de Carlos III.

La fundación de Los Andes se produjo cincuenta y un años después. Esta fundación se produjo por las visitas que realizó al norte de Santiago, el gobernador don Ambrosio O'Higgins. En octubre del año 1788, viajó desde Santiago, siendo una de sus primeras paradas en San Felipe el Real y, de allí, se decidió a visitar el Valle superior en busca del sitio donde fundar una nueva Villa, debido al incremento del tráfico cordillerano entre Cuyo y Santiago y el descubrimiento reciente de la mina de plata de río Colorado.Fue así como, luego de establecer diálogos con los vecinos, el 31 de Julio de 1791 el gobernador don Ambrosio O'Higgins redacta el edicto de fundación de la Villa Santa Rosa de Los Andes en el mismo sitio que solicitaron los vecinos, en la parte superior del
Valle para empalmar hacia Santiago.

