Luego de producida la Independencia, el poder español reconquista Chile en 1814. La mayor parte del bando patriota comprometido en la liberación de Chile, huye y encuentra refugio en Mendoza, sociedad con la cual se mantenían contactos y vínculos sociales, familiares y económicos. Dicha ciudad se convierte así en la base para preparar el nuevo intento por retomar Chile y expulsar a los españoles, creando para ello un ejército preparado con sus pertrechos e implementos.
El Ejército de los Andes al mando del General San Martín, secundado por Bernardo O'Higgins y Gregorio Las Heras, inicia su entrada a territorio Chileno en el verano de 1817. Los pasos elegidos para caer sobre el Valle de Aconcagua fueron el de Valle Hermoso, conocido como Los Patos en Putaendo, por donde ingresa el grueso delv ejército al mando de San Martín, y el paso del Bermejo, más conocido como el paso de Uspallata, cuya división va al mando del coronel Juan Gregorio de las Heras, que caería
sobre Los Andes.
En casi un mes de expedición, se sucedieron distintos enfrentamientos. El 25 de enero, combate de Potrerillos; 4 de febrero, combate de la Guardia, en la localidad de Guardia Vieja, y Achupalla, a los pies del cerro de igual nombre, en las cercanías de los Patos, en Putaendo; el 6 de febrero, San Martín y O'Higgins llegan a Putaendo; y el 7 de febrero, acontece el Combate de las Coimas, que significó la retirada de los realistas del Valle de Aconcagua.
El 8 de febrero San Martín y O'Higgins entran en San Felipe y Juan Gregorio de las Heras entra a Los Andes. Luego las tropas patriotas se concentran en la localidad de Curimón y ocupan el convento franciscano de Santa Rosa de Viterbo. Desde ahí partieron a Chacabuco, batalla en que vencieron, dándole un golpe mayor a los realistas.
La población del valle de Aconcagua no sólo fue testigo privilegiado de estos acontecimientos sino que, también, protagonista de algunos de ellos. En apoyo al Ejército de los Andes, los campesinos entregaron sus cosechas, caballos y ganado para la alimentación de los combatientes; el hombre de ciudad, en cambio, abrió sus casas, entregó información y algunos se unieron a las tropas independentistas.
Algunas localidades del Valle le deben su nombre a hechos de este período. Sin duda, el caso más llamativo es el de la localidad de Cariño Botado, ubicada en las cercanías de San Esteban. La leyenda popular cuenta que los escasos habitantes del lugar habían tenido noticias -por medio de arrieros y espías- que una parte del Ejército de los Andes pasaría muy cerca de su poblado. Como era gente cariñosa y tenían en su zona mucho ganado, frutas y verduras y buena bebida, decidieron prepararle a los soldados una bienvenida, "un cariñito", como aún se acostumbra a decir en el campo.
Apenas se informaron que las tropas estaban cerca, sin consultarle a nadie, los habitantes del caserío comenzaron los preparativos con gran entusiasmo. Cuando todo estaba listo para el banquete, un mensajero trajo la triste noticia que, por orden del general San Martín, la columna de Las Heras debía continuar rápidamente su marcha para incorporarse al resto del Ejército de Los Andes en Curimón. Los habitantes del caserío quedaron muy apenados porque todos los preparativos para recibir a los valientes
soldados se vieron arruinados y "el cariño quedó botado", lo que habría dado el nombre a esa localidad.

Mapa paso del Ejercito de Los Andes, Memoria Chilena
