El origen del río Aconcagua, en términos geográficos, está dado por la confluencia de los ríos Juncal y Blanco, recorriendo 142 km. desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Pacífico en la bahía de Concón.
Este río cruza las provincias de Los Andes, San Felipe de Aconcagua, Quillota y desemboca en la comuna de Concón, en la provincia de Valparaíso. De este a oeste recorre las comunas de Los Andes, San Esteban, San Felipe, Panquehue, Catemu, Llay Llay, en el valle de Aconcagua continuando por Hijuelas, La Calera, La Cruz, Quillota, Limache y Concón.
El río Aconcagua representa uno elemento geográfico estructurante del Valle, partiendo porque su nombre identifica toda la zona, pero, sobre todo, por el hecho de que este río determina fundamentalmente la forma del relieve, así como las actividades económicas que han dado origen al poblamiento del Valle durante toda su historia. Entre esas actividades están las agropecuarias y las mineras.
En el valle de Aconcagua el río están presentes en las dos primeras secciones del río (separadas por el puente del Rey en San Felipe), según la distribución oficial reconocida por las Juntas de Vigilancia del río y el Estado. La tercera sección corresponde a las provincias de Quillota y Valparaíso.
En la primera sección del río Aconcagua, su principal afluente es el río Colorado, seguido por los esteros Riecillo, Vilcuya y Pocuro. En la segunda sección, su afluente más importante es el río Putaendo, además de los esteros: Quilpué, Lo Campo, Catemu y Los Loros.


El río Aconcagua tiene un régimen nivopluvioso: en primavera y verano sus crecidas responden al derretimiento de las nieves, en tanto que, en invierno, éstas se alimentan de las precipitaciones. Durante el período abril - septiembre cae entre el 90% y el 95% de la precipitación anual.
Desde el punto de vista económico, el río Aconcagua sustenta las principales actividades del Valle: minería, agricultura y generación de energía eléctrica.
En el sector minero abastece los procesos productivos y el consumo humano. En lo agrícola, las aguas del río Aconcagua abastecen varios canales de riego y aportan agua potable a toda la zona.
En el curso superior del río Aconcagua, entre la localidad de Río Blanco y la ciudad de Los Andes, sus aguas alimentan cuatro de las seis centrales hidroeléctricas de lo que se denomina en la actualidad el Complejo Hidroeléctrico Aconcagua de Colbún: Blanco, Juncal Los Quilos y Chacabuquito. Arriba de río Blanco están las centrales de Hornitos y Juncalito.
El río Putaendo constituye el segundo curso de agua natural más importante del Valle de Aconcagua, dando origen a un valle que se integra a la Cuenca del Aconcagua, río en el cual desemboca directamente. El Putaendo es un río de importancia intermedia dentro del sistema fluvial regional, tanto por su extensión como por su aporte hídrico.
El origen del río Putaendo inicia en la localidad de Los Patos, comuna de Putaendo, a una altitud aproximada de 1.188 metros sobre el nivel del mar. En este punto se produce la confluencia con el río Rocín, proveniente del oriente, y del estero Chalaco, que desciende desde el norte. Desde su nacimiento, el río desarrolla un trayecto con dirección sur-suroeste, recorriendo un valle de características amplias y pedregosas, hasta desembocar en el río Aconcagua, aproximadamente a cuatro kilómetros al noroeste de la ciudad de San Felipe.
A lo largo de su recorrido, el río Putaendo recibe aportes hídricos de numerosos esteros y quebradas que descienden desde las serranías de la Cordillera de los Andes. Este sistema conforma una hoya hidrográfica con una superficie aproximada de 1.192 km² y una longitud total cercana a los 82 kilómetros.
