El Ejército de Los Andes en el valle de Aconcagua

El Ejército de Los Andes al mando del General San Martín, secundado por el General Bernardo O'Higgins, inicia su entrada a territorio Chileno en el verano de 1817. Los pasos elegidos para caer sobre el Valle fueron el de Valle Hermoso, conocido como Los Patos en Putaendo, por donde ingresa el grueso del ejército al mando de ambos generales, y el paso del Bermejo, más conocido como el paso de Uspallata, cuya división al mando del coronel Juan Gregorio de las Heras caería sobre Los Andes.

En casi un mes de expedición, se sucedieron distintos enfrentamientos apoyados por el pueblo a favor de los patriotas: 25 de enero, combate de Potrerillos; 4 de febrero, combate de la Guardia, en la localidad de Guardia Vieja, y Achupalla, a los pies del cerro de igual nombre, en las cercanías de los Patos, en Putaendo; el 6 de febrero, San Martín y O'Higgins llegan a Putaendo; y el 7 de febrero, acontece el Combate de las Coimas, que significó la retirada de los realistas del valle de Aconcagua.

Al día siguiente, San Martín y O'Higgins entran en San Felipe y Juan Gregorio de las Heras entra a Los Andes; luego las tropas patriotas se concentran el día 9 de febrero, en la localidad de Curimón y ocupan el convento Franciscano de Santa Rosa de Viterbo, Ejército de Los Andes asiste a misa antes de partir a Chacabuco.

La población del valle de Aconcagua no sólo fue testigo privilegiado de estos acontecimientos sino que, también, protagonista de algunos de ellos. En apoyo al ejército, los campesinos entregaron sus cosechas, caballos y ganado para la alimentación de los combatientes; el hombre de ciudad, en cambio, abrió sus casas, entregó información y algunos se unieron a las tropas independentistas.

Algunas localidades del Valle le deben su nombre a hechos de este período. Sin duda, el caso más llamativo es el de la localidad de Cariño Botado, ubicada en las cercanías de San Esteban.

 

La leyenda popular del cariño botado 

Los escasos habitantes de un lugar muy cercano a Los Andes y que antiguamente fuera reducto de Michimalonco, habían tenido noticias -por medio de arrieros y espías- que una parte del ejército pasaría muy cerca de su poblado. Como era gente cariñosa y tenían en su zona mucho ganado, frutas y verduras y buena bebida, decidieron preparar a los soldados una bienvenida haciéndoles "un cariñito", como aún se acostumbra decir cuando se ofrece alimento a las visitas.

Apenas se informaron que las tropas libertarias estaban cerca, todos los habitantes del caserío comenzaron los preparativos con gran entusiasmo echando mano a su ganado a los esforzados patriotas. Cuando todo estaba listo para el banquete, un mensajero trajo la triste noticia que, por orden del general San Martín, la columna de Las Heras debía continuar rápidamente su marcha para incorporarse al resto del Ejército de Los Andes en Curimón y desde allí hacia Chacabuco.

Los habitantes del caserío quedaron muy apenados porque todos los preparativos para recibir a los valientes soldados se vieron arruinados y "el cariño quedó botado". Desde entonces este pintoresco lugar de la comuna de San Esteban, a escasos kilómetros de Los Andes, tomó el nombre de "Cariño Botado".

Conserva aún la tranquilidad de los poblados cordilleranos (Tapia Canelo, 1997).

 

Aprendizaje político en Aconcagua

Luego de la abdicación de O'Higgins en 1823, el poder quedó en manos de una Junta de Gobierno que llamó a elecciones para un Congreso Constituyente que debía designar a la nueva autoridad. En las elecciones llevadas a cabo en Aconcagua, salieron elegidos dos diputados constituyentes: en San Felipe, el canónigo Joaquín Larraín y Salas y, en Los Andes, el párroco Juan Francisco Meneses. Las elecciones en Los Andes fueron violentas. Sectores que se oponían a la Junta y a las elecciones se enfrentaron a balazos contra los partidarios del nuevo gobierno.

Este Congreso eligió a Ramón Freire como Director Supremo hasta julio de 1824. Este personaje se encontraba casado con Manuelita Caldera, vecina de San Felipe y dueña de la hacienda San Buenaventura en Panquehue, donde vivía Freire. 

El 31 de enero de 1826, un decreto supremo dividió el territorio nacional en ocho provincias, una de ellas fue Aconcagua que, a su vez, fue dividida en seis departamentos: Petorca, La Ligua, Quillota, Putaendo, San Felipe y Los Andes

En las elecciones parlamentarias de ese año fueron elegidos Martín Prats, en San Felipe, y Juan Francisco Meneses, en Los Andes. En los años siguientes, el desorden político fue total, siendo el valle de Aconcagua el territorio donde se desarrollaron los motines contra las autoridades federalistas hasta que, nuevas autoridades deciden cambiar la forma de gobierno y crean el cargo de Presidente de la República, cargo que recayó en Manuel Blanco Encalada en 1829. 

Todo este desorden termina de manera violenta en la Batalla de Lircay donde las fuerzas del general Ramón Freire son derrotadas por las fuerzas del general José Joaquín Prieto en 1830, dando paso a un nuevo período de la Historia de Chile: la República.